Los omega – 3:
Grasas con buena reputación

El omega – 3 se ha encargado de reivindicar la fama de las grasas. A estos ácidos grasos se le atribuyen grandes beneficios para la salud: prevención de cardiopatías, protege contra el Alzheimer y la ceguera, entre otros.

Por Michelle Soto* / Fotos Photos.com

Son tantos sus beneficios que al principio se creía que eran vitaminas. Los omega – 3 son ácidos grasos que forman parte de los micronutrientes que nuestro cuerpo necesita. El organismo no es capaz de producirlos por sí mismo, por eso es necesario tomarlos de los alimentos. Se encuentran en el pescado, el aceite de canola, la linaza, las nueces y las espinacas.

El término omega se usa para identificar a las familias de grasas. Las moléculas de grasa son tan largas que para nombrarlas se parte de los carbonos que hay después de un enlace doble, contando del final para adelante. Es decir, si se llama Omega – 3 es porque hay tres carbonos después del último enlace doble.

Ahora bien, el omega – 3 no es el único miembro de esta familia. En las grasas poliinsaturadas, se encuentra el omega – 6 (carnes, el maíz, el aceite de soya y girasol). En la rama de las monoinsaturadas, está el omega – 9 (aceite de oliva, el maní, el aguacate y las almendras).

¿De qué sirve saber esto? Pues, resulta que los omega – 3 y los omega – 6 compiten por las mismas enzimas para hacer sus compuestos. Gana el grupo más numeroso y el resultado de esta batalla decide entre la enfermedad y la salud.

No es que haya que evitar el consumo de omega – 6, lo perjudicial es hacerlo en exceso. Igualmente, la ingesta excesiva de Omega-3 puede aumentar el riesgo de apoplejía hemorrágica (sangrado). Lo ideal es mantener el equilibrio.

“El impacto de comer grasas omega – 6 en exceso se traduce en un mayor riesgo de la enfermedad de Alzheimer, asma, cáncer, enfermedades del corazón, desórdenes de visión, desórdenes de inflamación, desórdenes de aprendizaje, artritis reumatoide, desórdenes del sueño y estrés”, explica Tribole. Precisamente, el omega – 3 ayuda a combatir estos trastornos.

 
 
Las bondades del omega - 3

En cuanto al corazón, tienen propiedades que reducen los triglicéridos en la sangre. Además, son antioxidantes y antiinflamatorios por lo que disminuyen el riesgo de muerte súbita.

Igualmente, se encontró una reducción de un 44% en el riesgo de padecer carcinoma de células renales, el cáncer de riñón más frecuente. Así lo detalló un estudio epidemiológico publicado en The Journal of the American Medical Association (2007). 

En cuanto al Alzheimer, investigadores del Instituto Karolinska en Suecia incorporaron los ácidos grasos DHA y EPA en la alimentación diaria de pacientes con un estado temprano de la enfermedad. El estudio publicado en Archives of Neurology (2006) determinó que aquellos que consumieron omega – 3 sufrieron un menor deterioro cognitivo.

Recuerde, su organismo necesita comer de todo un poco. Una alimentación balanceada, le brindará los ácidos necesarios.  

 

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