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Entrega y humildad hecha mujer
- Por Daniella Fernández
- Publicado 05/1/2008
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Entrega y humildad hecha mujer
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Entrega y humildad hecha mujerRelegar los propios sueños para atender con grandes obstáculos a una familia es admirable. Agregarle a esto la sencillez de una verdadera puriscaleña es hablar de Carmelina Guzmán, referente tenaz de su comunidad. Por Daniella Fernández* / Fotos Germán Fonseca Ella es el reflejo de una auténtica campesina arraigada a los valores, costumbres y raíces del costarricense de inicios del siglo XX. Pero no es hija de la ficción, aunque en su pueblo es toda una leyenda. Carmelina Guzmán Guzmán es una mujer de carne y, sobre todo, de hueso, que habita en Mercedes Norte de Puriscal, donde se llega por un camino de lastre experto en moler zapatos. Desde chiquilla tuvo que lavar en la quebrada, recolectar café, cultivar frijoles, jalar leña, palmear tortillas… Los quehaceres del hogar los combinó con sus estudios hasta tercer grado, pues la obligación de arrebatar a sus hermanos de la hambruna le impidió continuar su preparación académica. Único y gran amorLo primero que aclara es que solo un novio ha tenido, el que por cierto no fue el amor de su vida, pero sí el padre de su hija mayor. “A los 16 años quedé embarazada de Socorro Mena Mora… así se llamaba, como quien dice auxilio me enamora”, recuerda entre risas traviesas. ¿Y qué pasó? Su padre obligó al joven a casarse, pero ella lo rechazó, porque “si él hubiera querido no habría reaccionado bajo amenazas”. Sin importarle “el qué dirán”, sola se hizo cargo de su pequeña Olga, quien la llamaba “Carmen”, pues veía como sus padres a los que en realidad eran sus abuelos. Volvió “a meter algo más que las patas” seis años después, cuando tuvo una aventura con Antonio Cordero, su gran amor. “Si me quitan el cigarro me matan”, asegura. Tan vieja como poderosa es esta adicción en su vida. Antigua porque desde los 8 años fuma, pues le encendía los cigarrillos a sus padres. Potente porque la falta de nicotina es lo único que la saca de quicio y la mantiene “enjaranada” con Lelo, el pulpero de la localidad. La pulcritud con la que mantiene su casa es proporcional –afirman quienes la rodean– al escenario de su corazón, en el que, según ella, no tienen cabida los rencores ni resentimientos. Aunque es “algo mal hablada y peca de sincera”, sus palabras evidencian la religiosidad con que vive. Para muestra varias de sus respuestas… Y, ¿cómo es su rutina diaria? “Faltando 5 minutos para las 6 de la mañana me lavo el hocico, hago café y le doy pasada al Espíritu Santo, dueño y señor de mi vida y cocina… Faltando 5 para las 10 de la noche rezo, para darle gracias a Dios y a la Virgencita por la cama que me repara”, contesta. Pero en el plano terrenal, ¿qué espera del futuro? “Lo único que espero es la venida de Cristo… no le temo a la muerte en sí, solo al momento en que tenga que rendirle cuentas a Dios”, responde con sencillez y simpatía esta puriscaleña que parece salida de un cuento. |
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1 Respuesta a "Entrega y humildad hecha mujer"
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said this on 27 Jun 2008 4:05:55 PM PST
Estas personas si velen en la vida.
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