Madrid: Entre el cielo y el infierno

 “Allá donde se cruzan los caminos,
donde el mar no se puede concebir,
donde regresa siempre el fugitivo,
pongamos que hablo de Madrid…”.
(Canción de Joaquín Sabina).

Texto y Fotos Isabel Arauz*
                                                                 
La capital española se ubica en el centro mismo de la Península Ibérica y es cabecera de la comunidad que lleva el mismo nombre. Madrid limita al noroeste con la región de Castilla y León y al sureste con Castilla-La Mancha.

La provincia tiene una extensión de 8.028 km2 y una población de aproximadamente 6 millones de habitantes, de los cuales cerca de la mitad residen en la zona metropolitana. Estas cifras la convierten, después de Londres y Berlín, en la tercera ciudad más grande de la Unión Europea.

Además de albergar a las instituciones gubernamentales y ser el corazón político de España, Madrid es hoy un importante centro financiero, tanto nacional como internacional. Sus características de metrópoli, la han convertido también en punto de encuentro para todo tipo de artistas y expresiones culturales.

Entre cúpulas, arcos y conventos

Hay lugares que de ninguna manera se deben dejar de visitar, cuando se está en Madrid. Museos, monumentos, iglesias, parques y edificios de gobierno, son algunos de ellos.

El punto de partida para conocer Madrid es sin duda la impresionante Plaza Mayor, inaugurada en 1620 y desde entonces, escenario de múltiples actividades y lugar de encuentro para los madrileños. Desde aquí se puede tomar una primera ruta que pasa por el Mercado de San Miguel, el Arco de Cuchilleros, la Basílica de San Miguel, el convento de las Jerónimas del Corpus Christi y la Plaza de la Villa.

Otros lugares importantes de Madrid son los Museos Del Prado, Thyssen-Bornemisza y Reina Sofía; que se destacan por sus maravillosas colecciones con obras de artistas españoles e internacionales, tales como Dalí, Picasso, El Greco y Velásquez, entre otros.

Paseo gastronómico

Caminar por las calles de Madrid invita a tomarse un buen café con leche, preparado como los españoles saben hacerlo: Fuerte y sabroso. Algunos locales ofrecen el típico chocolate con churros (un chocolate dulce y muy espeso, servido en una taza para que el comensal moje los churros). Sin duda  una bomba de calorías, pero el placer de ese pecado, ¡vale la pena!

Los restaurantes ofrecen las tradicionales gambas (camarones en su cáscara),  todo tipo de tapas y bocadillos (panecillos con jamón ó queso). Un plato clásico de la comida madrileña es el cocido, una especie de sopa o guiso a base de garbanzos, verduras, carne de res, pollo, chorizo y morcilla.

*Adaptación Perfilcr.com, el texto completo se encuentra en la versión impresa.