El poeta tras
el bajo

Por Alessandra Calleja / Fotos Pablo Cambronero / Papaya Music

Sus poemas hechos canciones han logrado cautivar a miles sin importar su edad ni estrato social.

Escribir y componer empezó como un juego. Desde muy pequeños, Jaime y Fidel Gamboa tuvieron el don de disfrutar haciendo música, plasmando sus historias en papel para convertirlas en canciones. En ellas pintaban el mundo de la fantasía y lo lúdico, donde incursionaban  personajes como “La Vieja” y “Dámaso”, que hoy suenan en las canciones del grupo costarricense Malpaís. Detrás de la tinta y papel que cuentan esas mágicas historias está Jaime Gamboa Goldenberg, uno de los seis integrantes del grupo. Además de interpretar el bajo, ha transformado los poemas que escribió durante mucho tiempo, con su hermano Fidel, en canciones que hoy día cantan personas de todas las generaciones y estratos sociales. La ciudad de San José vio nacer y crecer a Jaime, aunque su familia siempre estuvo ligada a Nicoya, donde vivió muchas de las experiencias que transmite en sus letras. Su pasión por el arte empezó desde pequeño. Sus padres siempre les inculcaron a él y a su hermano “el placer de aprender”.
Como músico propiamente, inició en el Conservatorio Castella, donde concluyó la primaria y la secundaria y luego estuvo un tiempo en la Sinfónica Juvenil. Como escritor, se graduó de la Universidad Nacional en literatura y lingüística. Pero como trabajador se desempeña en el campo de la publicidad. La poesía, sin embargo, ha sido una constante en su vida, que lo ha llevado a escribir sobre diferentes temas, situaciones e historias. Al leer o escuchar los poemas de Jaime es posible inclusive sentir el calor de Nicoya, el camino polvoriento, ver el atardecer rojo o la luna reflejada en la llanura. Estas descripciones en pocas palabras de historias tan propias y a la vez tan cotidianas han llevado al grupo Malpaís a un éxito inesperado.En esta entrevista hacemos un acercamiento al escritor, al poeta de carne y hueso, ese hombre sencillo y risueño.

—¿En qué te inspirás para escribir canciones?
—Desde que era pequeño he compuesto canciones con mi hermano Fidel. De hecho, nuestro juego era sentarnos con la guitarra a inventar. Yo usualmente complementaba en la parte de la letra.“Es algo que he hecho toda la vida, se ha vuelto muy natural. Pienso que uno tiene que tener una armonía o una sintonía con uno mismo para poder escribir. Es decir, todo eso está ligado, la inspiración no viene de algo externo sino de esa relación íntima con lo que uno está haciendo”.

 

 
 
“Hay 25 metros cuadrados donde me siento productivo, es el corredor de la casa de mi tío Max, en Nicoya”.