Crear belleza a partir del desecho

Una nueva oleada de artistas demuestra que, con la creatividad y el esmero, es posible desarrollar nuevos piezas de arte para el uso de todos. Muebles, artes plásticas, bisutería y bolsos son solo algunos de esos resultados.

Por Fabiola Domínguez* perfil@nacion.co.cr / Fotos Jeannine Cordero

Como si fuesen buzos que en medio de la basura sonríen cada vez que encuentran un “tesoro”, una oleada de artistas retoma con aprecio los desechos de la calle. Se trata de personas que ven belleza e innovación en objetos que son desechados. Los abrefácil, los cartones, los retazos, las llantas, los metales y las piezas viejas de lavadoras son solo parte de los materiales que se reinventan en muebles, bolsos, cuadros o bisutería.

Por lo tanto, esos artistas no solo ayudan al ambiente reduciendo la cantidad de basura, sino que también se han convertido en empresarios y artistas de sus propias creaciones. Tal es el caso de Natascha Moscoa, diseñadora de 32 años, quien desde julio del 2008 inició su propia empresa denominada Hipn’Verde. Ella se especializa en la confección de bolsos cuya materia prima proviene de tiendas de telas para cortinas, sillones y almohadones. “Son telas que se convierten en desecho o retazos, pues tienen menos de 50 centímetros y para las tiendas no son rentables”, explica.

Su firma Hipn’Verde nació para crear “conciencia del consumo en equilibrio con la naturaleza y para aplicar acciones sostenibles para proteger el planeta”, plantea la diseñadora, quien cada 15 días produce una nueva colección de 30 a 40 nuevos bolsos, con la ayuda de cinco costureras vecinas de San Carlos.

Por su parte, la canadiense Alexis Fournier ha sabido desarrollar su conciencia “verde” mediante el proyecto ReciclARTE, que recolecta cientos de abrefácil de las latas de aluminio en centros de acopio, para hacer con retazos de tela atractivos collares, aretes, brazaletes, llaveros y fajas. Ella junto a un grupo de mujeres de Escazú, Quepos, y Coto Brus desarrollarán nuevas ideas a punta de los abrefácil. Muestra de ello es su siguiente meta: crear bolsos de este mismo material.

Las artes plásticas son otro campo en donde se emplea la “basura”
. Los metales, los cartones, y la madera de casas viejas son algunos de los objetos empleados para elaborar obras que se mezclan entre la pintura acrílica y los lápices de color. Así trabajan los artistas nacionales Zulay Soto y Roberto Lizano, quienes laboran desde hace más de 30 años con estos materiales.

Lizano desarrolló su amor por este tipo de arte a inicios de los 80, cuando empezó a trabajar con cajas de cartón en Nueva York. “Desde entonces, utilizo todos los materiales y las cosas que otros desechan: maderas de casas antiguas, puertas viejas, fotos que se pintaban a mano y todo lo que se considera basura”, afirma el artista que ha expuesto sus obras en diversos países.

Por su parte, Soto se inclinó por este estilo cuando concluyó sus estudios de Artes Plásticas en la Universidad de Costa Rica. “Conocí el arte matérico a través del profesor Carlos Moya, que nos enseñó nuevas técnicas para enseñar a los alumnos de artes plásticas. Esto me motivó a utilizar objetos de desecho en mis creaciones a modo de collage”, especifica.

Lámparas, sofás, sillas, mesas, artículos de decoración, módulos y almohadones son algunos de los objetos creados por la joven Crysel Villalobos, quien reutiliza llantas, telas, madera, vidrio, cilindros de cartón, espuma y artículos de lavadoras para elaborarlos.

Villalobos afirma que siempre anda en busca de desechos en la calle, pues su objetivo está en darles un ente espiritual o basado en la unidad del ser humano con el medio ambiente. “Diseñar con espíritu, esta es la base de mis proyectos”, explica la joven de 24 años, quien creó la firma Versurart como su proyecto de graduación de diseño interiorista de la Universidad Creativa.

La mayoría de artistas coinciden en que sus trabajos son mayormente aceptados por los extranjeros, pues cuentan con una mente más abierta respecto al valor que se puede obtener de la basura. Así lo declara Alexis Fournier: “A los ticos aún les falta ser más conscientes de la sabiduría verde”.

Natascha Moscoa apunta que Hipn’Verde ha tenido muy buena aceptación, “es un obsequio único y exclusivo”. Mientras Roberto Lizano dice que continuará aprovechando la riqueza de la basura que le permite desarrollar su imaginación. “Es una bendición que exista esa basura, da una gran libertad para la creación, no tienen precio y puedo usarlas como quiera”, concluye.

*Adaptación para Perfilcr.com, el artículo completo se encuentra en la revista impresa.