El poder del tacto        

Descubra los secretos que se esconden tras la unión piel con piel y aprenda a fortalecer los vínculos con su pequeño mediante el tacto.
       

Por Mónica Morales/Fotos Jorge Navarro
     

Tome entre sus manos las pequeñas manos de su bebé, mueva cada uno de  sus deditos, continúe con los brazos, acaríciele el estómago, las piernas, las  plantas de los pies. Comparta este momento de unión con su recién nacido,  conózcale y transmítale amor mediante cada masaje.

El tacto es el primer sentido que se desarrolla en el vientre materno,  por eso el masaje infantil es una excelente herramienta para unir al pequeño  con su madre y padre, así lo explica Mariel Madrigal, presidente de la Asociación de Masaje Infantil de Costa Rica.

Cada vez más investigaciones y la experiencia de los padres dan fe de  los beneficios.

Usted puede recibir unos cursos que le introducirán con técnicas o  consejos. Más allá de los movimientos, la importancia radica en el cariño y  la seguridad que solo se transmite con el calor humano.

Durante los primeros nueve meses de vida, los niños ocupan de sus padres  para satisfacer sus necesidades básicas. Según Madrigal, un niño que tiene  sus necesidades cubiertas es más seguro y llorará menos. Esto deja muy  lejos la vieja idea de que entre más chineemos a un niño, más malcriado se  hará.

 “Una vez que ha pasado esa etapa,  el pequeño va a estar listo para hacerse independiente”, asegura esta  instructora.

Grandes  ventajas para los niños
Según los movimientos que usted realice sobre la piel de su bebé, permitirá  la estimulación del sistema nervioso y del digestivo.

Los recién nacidos enfrentan estrés emocional por factores como  problemas en el parto, posible hostilidad en el ambiente hospitalario o el enfrentarse  a un nuevo mundo. Por suerte, los movimientos suaves ayudan a eliminar la  tensión.

Según Madrigal, el masaje tonifica el área digestiva facilitando la  eliminación y aliviando malestares como el cólico, el reflujo y el  estreñimiento.

Si el problema de su niño es el mal dormir,  tenga en cuenta que la relajación que brindan  las caricias mejorarán los patrones de sueño.

Usted  también sale ganando
Aquella pequeña criatura que antes daba pataditas en el vientre de mamá,  finalmente ocupa su cuna. ¿Cómo le conocemos, qué necesita, qué quiere?  Mediante el contacto con nuestro pequeño podremos entender su lenguaje  corporal.

“Ahora yo comparto más con mi niña y mi hijo más grande hasta me reclama  para que le haga masaje a él también”, comenta otra mamá.

El miedo de lastimar al niño que enfrentan los padres primerizos es una  barrera que se va borrando con la terapia de masaje. “El padre que masajea a su  niño aumenta su confianza y  aprende a  reconocer y responder  apropiadamente a  las señales del bebé ”, comenta Madrigal.

Esta es una forma de expresar el amor hacia los hijos y de dedicarles  un tiempo de atención exclusiva.

En las clases grupales se genera un apoyo entre adultos. Allí  tienen un espacio para aprender de las  experiencias de los demás.

Asimismo, esta práctica podría alejar los celos entre hermanos. Los más  grandes también son candidatos para recibir su masaje y sentirán que se les  brinda atención. Incluso, el hijo mayor puede masajear al bebé y así fortalecer  el vínculo entre ellos.

¡A  masajear!
Para que el masaje sea más placentero, busque una superficie plana.  El suelo brinda la seguridad de que el niño no se va a caer. Puede cubrir el  piso con una colchoneta o con paños.

Como el masaje se hace con el bebé desnudo, evite los lugares fríos o  con corrientes de aire. Puede echar mano de un calentador para subir un  poco la temperatura, el frío tiende a crear tensión en los músculos e impide la  relajación.

Debajo del bebé coloque un pañito, eso sí, prepárese para lavarlo pues  hay una gran posibilidad de que al relajarse, el bebé se orine.

A la hora de masajear utilice aceite para evitar la fricción. Puede  ser aceite vegetal, de girasol, de oliva o de coco, y se consiguen en supermercados.

Pruebe el producto unas horas antes en una pequeña parte de piel del  niño para descartar reacciones alérgicas. Evite el aceite para bebé, aceites  minerales o aceites con olor.

Los cursos constan de tres a cinco sesiones semanales,  grupales o individuales. Cada sesión dura aproximadamente  hora y media. En ellas se ven temas como relajación, técnicas específicas para  aliviar malestares del bebé (cólicos, estreñimiento, congestión)y adaptaciones  del masaje conforme el bebé crece. Los cursos están dedicados a recién nacidos  hasta un año de edad o hasta los siete años cuando se trata de niños con  necesidades especiales.

 


 
  *Adaptación  para Perfilcr.com, el artículo completo se encuentra en la revista impresa.

   
 
Asociación de Masaje Infantil

La Asociación de Masaje Infantil de Costa Rica es una organización que sigue los  lineamientos de la  Asociación Internacional de  Masaje Infantil y promueve la comunicación y el contacto afectivo entre padres  e hijos, así como capacitar a los instructores para que cumplan su  certificación internacional.
Esta asociación imparte cursos a padres y madres que quieran aprender a  dar el masaje a sus bebés. En el sitio web www.amicr.com usted puede conocer la  ubicación de los instructores y la manera de contactarlos o puede llamar al  teléfono 2288-1708.


 

Las sesiones de masaje en grupo permiten que las madres compartan sus  preocupaciones.

 
 
Ventajas del masaje infantil

»Mejora       el sistema digestivo del niño, aliviando cólicos, reflujo o estreñimiento.

»Fomenta       el vínculo afectivo entre madres, padres e hijos.

»Permite       que el bebé se sienta seguro y se relaje.

»Logra       que el recién nacido duerma mejor.

»Disminuye       el llanto de los pequeños.

»Elimina       los temores de los padres al enfrentarse al recién nacido.


 

Modelos: Christine Herzog, y Fabrizio Baudrit,  Loretta Giacommin y Ana Elena Mora, Carla  Fernández y Melissa Muñoz. Instructora: Mariel Madrigal, presidente de la Asociación de Masaje  Infantil de Costa Rica.

 
Sesión de masaje

Al iniciar usted debe pedirle permiso al niño para tocarlo. Al inicio la  comunicación será difícil, pero poco a poco se irán entendiendo. Luego, se  coloca el aceite en las palmas de las manos y se frota para calentarlo.

El bebé  avisará  si estamos haciendo bien nuestra labor. Se  debe respetar las indicaciones del pequeño, cuando este ya no quiere más  masaje, lo correcto es detenerse.

En la enseñanza del masaje, el instructor trabaja con un muñeco  mostrando los movimientos. Los padres son los únicos que tocan a su bebé.