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El poder del tacto
- Por Mónica Morales
- Publicado 09/4/2009
- Madre e hijo
- Sin calificación
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| El poder del tacto
Descubra los secretos que se esconden tras la unión piel con piel y aprenda a fortalecer los vínculos con su pequeño mediante el tacto. Por Mónica Morales/Fotos Jorge Navarro Tome entre sus manos las pequeñas manos de su bebé, mueva cada uno de sus deditos, continúe con los brazos, acaríciele el estómago, las piernas, las plantas de los pies. Comparta este momento de unión con su recién nacido, conózcale y transmítale amor mediante cada masaje. El tacto es el primer sentido que se desarrolla en el vientre materno, por eso el masaje infantil es una excelente herramienta para unir al pequeño con su madre y padre, así lo explica Mariel Madrigal, presidente de la Asociación de Masaje Infantil de Costa Rica. Cada vez más investigaciones y la experiencia de los padres dan fe de los beneficios. Usted puede recibir unos cursos que le introducirán con técnicas o consejos. Más allá de los movimientos, la importancia radica en el cariño y la seguridad que solo se transmite con el calor humano. Durante los primeros nueve meses de vida, los niños ocupan de sus padres para satisfacer sus necesidades básicas. Según Madrigal, un niño que tiene sus necesidades cubiertas es más seguro y llorará menos. Esto deja muy lejos la vieja idea de que entre más chineemos a un niño, más malcriado se hará. “Una vez que ha pasado esa etapa, el pequeño va a estar listo para hacerse independiente”, asegura esta instructora. Grandes ventajas para los niños Los recién nacidos enfrentan estrés emocional por factores como problemas en el parto, posible hostilidad en el ambiente hospitalario o el enfrentarse a un nuevo mundo. Por suerte, los movimientos suaves ayudan a eliminar la tensión. Según Madrigal, el masaje tonifica el área digestiva facilitando la eliminación y aliviando malestares como el cólico, el reflujo y el estreñimiento. Si el problema de su niño es el mal dormir, tenga en cuenta que la relajación que brindan las caricias mejorarán los patrones de sueño. Usted también sale ganando “Ahora yo comparto más con mi niña y mi hijo más grande hasta me reclama para que le haga masaje a él también”, comenta otra mamá. El miedo de lastimar al niño que enfrentan los padres primerizos es una barrera que se va borrando con la terapia de masaje. “El padre que masajea a su niño aumenta su confianza y aprende a reconocer y responder apropiadamente a las señales del bebé ”, comenta Madrigal. Esta es una forma de expresar el amor hacia los hijos y de dedicarles un tiempo de atención exclusiva. En las clases grupales se genera un apoyo entre adultos. Allí tienen un espacio para aprender de las experiencias de los demás. Asimismo, esta práctica podría alejar los celos entre hermanos. Los más grandes también son candidatos para recibir su masaje y sentirán que se les brinda atención. Incluso, el hijo mayor puede masajear al bebé y así fortalecer el vínculo entre ellos. ¡A masajear! Como el masaje se hace con el bebé desnudo, evite los lugares fríos o con corrientes de aire. Puede echar mano de un calentador para subir un poco la temperatura, el frío tiende a crear tensión en los músculos e impide la relajación. Debajo del bebé coloque un pañito, eso sí, prepárese para lavarlo pues hay una gran posibilidad de que al relajarse, el bebé se orine. A la hora de masajear utilice aceite para evitar la fricción. Puede ser aceite vegetal, de girasol, de oliva o de coco, y se consiguen en supermercados. Pruebe el producto unas horas antes en una pequeña parte de piel del niño para descartar reacciones alérgicas. Evite el aceite para bebé, aceites minerales o aceites con olor. Los cursos constan de tres a cinco sesiones semanales, grupales o individuales. Cada sesión dura aproximadamente hora y media. En ellas se ven temas como relajación, técnicas específicas para aliviar malestares del bebé (cólicos, estreñimiento, congestión)y adaptaciones del masaje conforme el bebé crece. Los cursos están dedicados a recién nacidos hasta un año de edad o hasta los siete años cuando se trata de niños con necesidades especiales.
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