El artista colombiano celebra 60 años de carrera artística y recibe homenajes en todo el mundo por sus figuras y estilo único.
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Fernando Botero: Gordas bellas El artista colombiano celebra 60 años de carrera artística y recibe homenajes en todo el mundo por sus figuras y estilo único, en el que las formas voluptuosas muestran una original belleza. Por Isabel Arauz* / Fotos Isabel Arauz Celebrando su cumpleaños número 75, Fernando Botero presenta una serie de esculturas en 19 ciudades del mundo. Berlín es una de las afortunadas. ENTRE ARTISTA Y TORERO Fernando Botero nació en Antioquia, Medellín en 1932. Siendo muy joven le inscribieron en una escuela de espectáculos taurinos y durante esa época pintó una de sus primeras acuarelas: La figura de un torero. Su familia se percató de su verdadera vocación y en 1948 Botero realizó la primera exhibición de sus obras en su ciudad natal. En 1950 logra terminar la secundaria y se traslada a vivir a Bogotá. Ahí realiza dos exposiciones y obtiene el premio “Salón de artistas colombianos”. Con el dinero del premio y la venta de algunas de sus obras, Botero decide ir a Europa. En Madrid, se deja impresionar por las obras de Goya y Velásquez, y estudia en la academia de artes de San Fernando; donde profundizó su conocimiento sobre la obra y técnicas de los artistas españoles. En 1955 regresó a Colombia y montó una exposición con las obras que realizó durante su estadía en Europa. Sin embargo, recibió duras críticas. Tras este fracaso se casa con Gloria Zea, y juntos se van a vivir a la Ciudad de México. Fue ahí donde Botero empezó a jugar con el volumen de los cuerpos en sus obras. Un año después, expone por primera vez en la ciudad de Nueva York y su arte comienza a recibir reconocimiento internacional. DE FAMA Y TRAGEDIA Fue en Alemania (1966) donde se realizaría la primera exposición de Botero en Europa. Ya en 1970, era el escultor viviente más cotizado del mundo. En 1974, mientras viajaba con su hijo Pedro de 4 años, Botero tuvo un accidente de tránsito, en el que el niño perdería la vida. La muerte de su hijo marcaría no solo la existencia, sino también la obra del artista. Su segundo matrimonio no logró superar esta situación y Botero se separa por segunda vez de su compañera.
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