Hijos “misiles”

El chantaje, comentarios malintencionados y los regalos innecesarios son armas de doble filo cuando se usan con hijas e hijos para hacer daño o “ganarle” a la expareja.
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Por Olman Castro* / Ilustración

Sea tanto en el proceso de divorcio como en los años posterior a este, utilizar  la relación filial con hijas e hijos para mortificar a la expareja es algo que no se debe permitir ni hacer, ya que el más afectado termina siendo el mismo menor de edad.

¿Qué hacer?
Como concuerdan las expertas Vivian Rodríguez, psicóloga con especialización en  mediación familiar, y Su-yen Chen, abogada en derecho de familia y mediadora, los procesos de separación, ya por sí solos, son difíciles en la mayoría de los casos y lo ideal es no perjudicar más a los hijos con actitudes inmaduras de parte de los progenitores.

La sicóloga recomienda a madres y padres un autoanálisis de sus sentimientos, iras y, sí está afectado o guarda resentimientos, los trabaje de forma individual o ayudado por un especialista, para garantizar el bienestar de los hijos.

Fijando reglas
Un factor muy común que afecta la relación de las parejas divorciadas con sus prole es cuando no se establecen, claramente, normas y obligaciones para con los hijos, o cuando se obvian –intencionalmente-- por alguna de las partes para así manipular los sentimientos de los menores de edad y “ganarse” su cariño en detrimento del otro progenitor.

También debe respetarse lo pautado en los acuerdos del divorcio, como son las días y horarios en el régimen de visitas, las obligaciones a las que se hizo cargo el que tiene la custodia y el pago de pensiones alimentarias y otros apoyos económicos.

“¡Me quiero ir!”
Como reconoce la abogada, el derecho de familia en Costa Rica está muy parcializado en dejar la custodia a la madre, pero cuando un hijo dice que se quiere quedar con el padre, ya sea en el proceso de separación o años después, solicita al juzgado la intervención si la madre se opone.

“Un equipo multidisciplinario compuesto sicólogos y trabajadores sociales aplican una serie de pruebas (que son de acuerdo con la edad del menor) para determinar los motivos del cambio, y cuando responden a aspectos como violencia o abuso se validan de inmediato”.

 
 

Estas pruebas también pueden dar con sobornos o chantajes en contra de la madre y si es así, y aunque no hay un marco legal que penalicen estas conductas, son obviadas. Auque si el hijo ya tiene una edad de razonamiento considerable, su opinión es muy valorada.

Si esta decisión se toma por ambos padres de manera extrajudicial,  la sicóloga recomienda que lo mejor es sentarse con el hijo y preguntarle por qué quiere cambiar de casa, escucharlo y tratarlo de entenderlo.

 
 
Fuentes: Vivian Rodríguez, Clínica de Especialidades Psicológicas, Tel.: 522-1366. Su-yen Chen, Bufete Chen, Tel.: 224-7312.
 
*Adaptación Perfilcr.com, el artículo completo se encuentra en la revista impresa.