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ˇNo tengo tiempo!
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Yazmín Montoya
 
Por Yazmín Montoya
Publicado el 03/18/2008
 

El mal de nuestra época parece tener cara de reloj malo, un reloj que se come los minutos y nos deja sin tiempo para nosotras mismas.

Perfil 562


ˇNo tengo tiempo!

¡No tengo tiempo!

El mal de nuestra época parece tener cara de reloj malo, un reloj que se come los minutos y nos deja sin tiempo para nosotras mismas.

Por Yazmín Montoya* / Ilustración Priscila Aguirre

Estudiar, trabajar, aprender, parecen ser algunos de los infinitivos verbales que dirigen nuestra vida cotidiana. Ah si, y olvidamos a otro de los grandes: comprar. Ellos parecen ser en gran parte responsables de esa falta de tiempo, o de exceso de ocupación de tiempo, que no nos deja espacio más que para cumplir con esas cosas que la sociedad nos demanda.

Según explica la sicóloga May Lin León Ajoy, “el exceso de ocupaciones está relacionado con el estereotipo de persona exitosa”. Para ella, la modernización ha generado nuevas concepciones de lo que es el “éxito profesional” y personal, y muchas de estas concepciones son las que rigen nuestras formas de interactuar y desenvolvernos en la sociedad actual.

Lo que se pierde
Si bien las personas se sienten tremendamente “productivas” cuando tienen la agenda cargada, también es cierto que hay muchas cosas que dejan de lado por tener ocupado todo su tiempo.

Los niños por ejemplo ahora son criados por nanas, ya que sus padres y madres no tienen tiempo.

Los crecientes índices de obesidad nos dicen que además la gente no tiene tiempo ni para alimentarse bien, ni para hacer ejercicio suficiente.

Así que, paralelamente, vemos como el exceso de ocupaciones genera un nuevo nicho para el mercado, que brinda nuevas opciones para continuar con exceso de actividades.

 

Así, aparecen los restaurantes de comida rápida, gimnasios o aparatos que ofrecen salud en solo unos minutos a la semana,  establecimientos que extienden sus horarios de trabajo para que la gente los visite a cualquier hora, juegos infantiles que entretienen indefinidamente a los niños, etc.

¡Desacelérese!
Según la sicóloga Carolina Rodríguez, para resolver esto lo que se requiere es establecer prioridades.

“Si uno se organiza, probablemente sacaría tiempo, para cosas que son importantes, como reunirse con los amigos, reunirse con la familia, leer, caminar. Entonces es cosa de tener muy claro qué es lo que uno quiere y actuar en función de eso”, asegura.

Sin embargo la experta reconoce que puede haber situaciones ocultas que nos hacen acomodarnos bajo una  pesada carga de trabajo.

“Hemos llenado nuestro día de actividades, para evitar, al fin y al cabo,  encontrarnos con nosotros mismos. Se ha tergiversado también que los momentos de descanso, diciendo que el tiempo hay que ocuparlo en algo, que ¡Dios libre! quedarse detenido, porque es como estar desperdiciando la vida”, agrega.

No existen recetas mágicas para hacer un cambio, en definitiva las mejores acciones que podemos realizar por nosotros mismos y por nuestra salud física y psíquica es cuestionar si la vida que tenemos se ajusta a lo que llamamos calidad de vida.
 

Fuentes:
Sicóloga Carolina Rodríguez. Tel. 323 3535.
Sicóloga May Lin León Ajoy. Tel: 2244 0773, 8322-6220. maylincr@yahoo.com

 
*Adaptación Perfilcr.com, el artículo completo se encuentra en la revista impresa.