Andrea Echeverri, llena eres de gracias

Rockera sí, madre abnegada también. Tatuada por doquier y con una espiritualidad a otro nivel. El lado femenino de Aterciopelados nos abrió su corazón para dejarnos ver su ser, su vida y su arte.

Por Olman Castro / Fotos Carla Saborío
Producción Oscar Ruiz / Maquillaje Gerardo Barrantes
Locación restaurante Fuji, hotel Corobicí.

Las multitudinarias festividades palmareñas trajeron a esta sensible mujer de nuevo a nuestro territorio. Habían pasado casi siete años de su última visita. En aquella ocasión venía con un Gozo Poderoso  y esta vez lo hizo con su aclamada canción de alerta, Oye.

Durante unas horas previas a su presentación, Perfil la acompañó en su camerino donde plácidamente conversamos con esta mujer que tanto ha dado de qué hablar debido a sus múltiples gracias.

Armonioso accidente
Su inmersión al mundo de las notas, los riffs y los estribillos “fue muy accidental” pues estudió arte en la universidad y se especializó en cerámica. Allá por sus veintitantos empezó a trabajar en ello.

Pasó el tiempo y a inicios de los 90,  cuando la escena del rock latino daba buenos frutos,  se topó “por  esas cosas de la vida” con  Héctor Buitrago, la otra importante mitad de Aterciopelados, quien se convertiría en su cómplice.

Con 25 años, formó Delia y los Aminoácidos.  El nombre de Delia no les gustó más y lo cambiaron por Aterciopelados al sacar su primer disco.

La conmoción causada en su nación y el renombre internacional que les dio su segundo disco El dorado, hizo que Andrea dejara de lado la plástica. Aunque hace cinco años, cuando quedó embarazada,  volvió a despertar esa pasión y con una amiga montó varias exposiciones en el Museo de Arte Moderno en Barranquilla  y hasta expuso en México.

Compositora chamánica
La prosa de Andrea es tan dócil y emotiva que de la misma forma que compone un tema crudo en contra de la explotación de la mujer (“Oye Mujer”), igual lo hace con una dedicada a su pareja (“Amortiguador”) u otra que habla de su maternidad (“A-M-O”).

Reconoce que la primera canción  que escribió no se olvida y fue Héctor quien le inspiró la letra.

“Se llamó “El ángel  trasboca  porque cuando lo conocí era superpunk.  Andaba de botas puntiagudas y chaquetas de calaveras que ahora está tan de moda, pero que en aquella época era rarísimo y en Bogotá peor de raro. En cambio yo era más de usar ropa de segunda y cosas extrañas.”.

Y es que no solo por sus letras Aterciopelados es famoso, sus fusiones  musicales y experimentación con elementos de la música popular y la electrónica, los han hecho destacar también.

Los rockeros van al cielo...
Para esta mujer treintañera que ha abogado siempre por el respeto hacia sus congéneres, cualquier prejuicio es malo. Confiesa, incluso, que ella muchas veces los ha tenido contra los que están “todos formalitos”.

Su opinión sobre las apariencias la plasmó ingeniosamente en su tema “El estuche, uno de los consentidos de su público. El del “90-60-90 suman 240, cifras que no hay que tener en cuenta”.

Mamacita rockera
La ganadora varias veces del Grammy comenta que para muchas personas el haber tenido su bebé la hizo más espiritual, pero aclara que la transformación viene de mucho más atrás.
 
Como mamá ella trata de estar  todo el tiempo a su hija y cuando le toca viajar, muchas veces la lleva consigo. Cuando están en casa, en una zona alejada de la ciudad, Andrea la lleva al bus y la recoge del colegio. Dibujan y le lee mucho. Montan bicicleta y van al cine y es por eso que dice ahora solo ve películas infantiles.
Andrea es llena de gracia, no hay duda. Y bendita, también.

 

 

 

 
PUNTO Y APARTE

—¿En qué gasta el dinero Andrea Echeverri?

—En comida, las cuentas, la ropa, el colegio de la gorda, libros, discos, de vez en cuando equipos para el estudio, una nueva guitarra, un amplificador.

—¿De no haberse dedicado a la parte musical que otra profesión hubiera desempeñado?

—Sería ceramista a tiempo completo.  De hecho, lo que estudié fue arte y me especialice en Inglaterra en cerámica y torno. Me gusta mucho hacerlo, y todavía lo hago cuando hay tiempo.

—De todas las canciones que ha compuesto, ¿tiene alguna favorita?

—Pienso que El estuche” es hermosa y valiosa, dice algo importante sin sacrificar ni una pizca de swing. Oye mujer, aunque es un poco más fuerte --para algunos hasta chocante--, también es necesaria para estos tiempos de superficialidad y sexualidad desbordada.  A-M-O y en general todo el disco  Andrea Echeverri brotó de mi vientre hinchado, de mi esencia más femenina. Luz azul también porque es un poco mágica. Mucha gente me ha dicho que esa canción los ha ayudado en momentos difíciles.

—¿Es Andrea Echeverri feminista?

Sí, a mi manera. El mismo nombre de Aterciopelados fue sacado de una novela de Simone de Beauvoir (escritora francesa, feminista total). En el disco La Pipa de la paz, sobre todo, hay una posición antimachista clara, y en la postura estética y conceptual de Aterciopelados siempre ha habido una búsqueda de feminidad diferente a los clichés y estereotipos.

—¿Tiene alguna afición o manía rara?

—Quisiera tener una familia sólida, armoniosa, duradera, manía rara en esta época. Por eso quisiera tener otro hijo, ya me han salido mal un par de intentos, pero sigo en la lucha.

 
 
 

*Adaptación Perfilcr.com, el artículo completo se encuentra en la revista impresa.