Revista Perfil - http://www.perfilcr.com/contenido
El lado bueno de lo negativo
http://www.perfilcr.com/contenido/articles/907/1/El-lado-bueno-de-lo-negativo/Paacuteginas1.html
Yazmín Montoya
 
Por Yazmín Montoya
Publicado el 03/19/2008
 

La ausencia de padre o madre no debe verse como una desgracia; hay que convertirlo en una fortaleza para el desarrollo del menor.

Perfil 562


El lado bueno de lo negativo

El lado bueno de lo negativo

La ausencia de padre o madre no debe verse como una desgracia; hay que convertirlo en una fortaleza para el desarrollo del menor.

Por Yazmín Montoya* / Fotos Photos.com

La biología lo establece: no puede haber bebé si no ponen de su parte un padre y una madre. La ley lo apoya: los niños tienen derecho a tener padre y madre. Sin embargo, los diversos conflictos propios de una relación, o simplemente situaciones fortuitas pueden hacer que un infante pierda de su lado a alguno de sus progenitores.

Sin duda, esto puede traer consecuencias negativas para el menor.

Según explica la sicóloga Ericka Cordero, los niños, en primer lugar, atraviesan un duelo al resentir la falta de uno de sus padres. Hay otros que además experimentan culpas, pues piensan que esa partida ha sido el resultado de algún mal comportamiento suyo.

El asunto se puede complicar si la persona que queda al cuidado del menor no habla del tema, ni se muestra cercano al pequeño para ayudarle a superar sus dudas.

Pero aún con estas y todas las otras situaciones negativas que pueden presentarse con la ausencia de uno de los progenitores, hay oportunidad de convertir eso negativo en una fortaleza para el desarrollo de los infantes.

Habrá mayor ausencia
En la mayoría de los casos, ya sea el padre o la madre quien quede al cuidado de los menores, generalmente será encargado de proveer al hogar y al niño de todo lo que necesita para vivir.

Esto, genera que los pequeños sufran una ausencia doblemente intensa, pues el progenitor que se ocupa de ellos también se ausenta frecuentemente para trabajar.

Pero precisamente en esa ausencia es donde se puede comenzar a cultivar la autonomía de los menores.

Comunicación, confianza y responsabilidad
Al tener que delegar a una tercera persona el cuidado del menor, se tiene que enseñar al pequeño a relacionarse muy bien con otras personas, pero también con su progenitor, pues debe haber una comunicación muy fluida entre ellos si se quiere que el niño crezca en un ambiente sano.

Otro aspecto importante, para Picado, es que los buenos padres tendrán la necesidad de explicar muy bien al infante lo que es bueno y lo que es malo, pues de la claridad con que manejen estos conceptos dependerán sus buenas relaciones con otras personas.

 

Eso mismo implicará que el adulto y el niño, mantengan una comunicación fluida. Los adultos deberán fomentar una gran confianza con los niños pues, ya que no los acompañan siempre, deben monitorear como va la relación del menor con quienes les rodean y esto demanda que los menores sean muy sinceros.

Finalmente, hay que enseñarles muy bien conceptos como qué son “mis cosas” y cuáles son “mis obligaciones”. Solo de esta forma ellos podrán ser autónomos, o sea, capaces de asumir responsabilidades de autocuidado, capaces de ponerse en los zapatos de los otros y siempre con un fuerte lazo con su red de apoyo.

 
 
Fuentes: Ericka Cordero Arias, sicóloga * Karina Picado, sicopedagoga (tel.: 281-3400)
 

*Adaptación Perfilcr.com, el artículo completo se encuentra en la revista impresa.