Cambio climático y crisis energética

El efecto dominó

La combustión de fuentes de energía fósiles, como los hidrocarburos, están elevando la concentración de gases efecto invernadero en la atmósfera. Estos gases atrapan una porción cada vez más creciente de radiación infrarroja, lo cual aumenta la temperatura del planeta entre un 1,5 – 4,5 °C. A esto se le conoce como calentamiento global.

Al aumentar la temperatura, los patrones de precipitación global (las lluvias) también se alteran y, en general, el clima empieza a modificarse. A este proceso se le conoce como cambio climático.

Una variación en el clima, tiene repercusiones incalculables. Es por eso que son más comunes las noticias que tienen que ver con escasez de agua, sequías, tormentas, elevación del nivel del mar, incendios forestales, plagas, extinción de especies y enfermedades.

La energía de los combustibles fósiles es la raíz del problema y la energía de fuentes renovables es crucial para llegar a la solución. Se nos está agotando el petróleo, el gas es un combustible de transición en el mejor de los casos, y no podemos permitirnos usar el carbón que aún tenemos si queremos evitar un cambio climático catastrófico.

“Estamos en una encrucijada. Podemos continuar como si nada pasara o podemos ver el cambio climático como una oportunidad para cambiar la forma en que vivimos, consumiendo menos en el mundo desarrollado y facilitando el acceso a opciones de energía sostenible”, reza la Unión Mundial para la Naturaleza en su informe “La naturaleza de la energía”.