Planta de Concentrados de Coca Cola

Motivar con el ejemplo

Coca Cola aspira a convertirse en el mejor patrón y por ello, fue escogida como la empresa piloto para implementar el sello de equidad de género. Las lecciones aprendidas son muchas, y se espera que su ejemplo motive a otras empresas.

Por Michelle Soto* / Ilustración Priscilla Aguirre

Para la Planta de Concentrados de Coca Cola, someterse a un proceso de certificación lejos de ser algo engorroso es una oportunidad de mejora.

La compañía apuesta al desarrollo de su personal como parte de su estrategia de negocio. En este sentido, el sello de equidad de género se convirtió en uno de los pilares de su sistema de gestión integrado junto con calidad, ambiente y salud ocupacional. Se espera que su experiencia inspire a  otras empresas a sumarse a la iniciativa.

Camino recorrido
La compañía llevaba camino recorrido al implementar acciones que – aunque no estaban conscientes - correspondían a un enfoque de género como la licencia de paternidad. Igualmente, tenían un trato igualitario en cuanto reclutamiento y selección de personal, compensaciones y evaluación de desempeño. Además, ya se iban viendo cambios en la cotidianidad.   

Durante un torneo de futbolín, los premios consistieron en herramientas para ellas y cremas faciales para ellos. En otra ocasión, se dio un curso de mecánica para ellas y se invitó a una estética para que hiciera manicure y faciales a los varones.

Para ser mejores
En un ejercicio de transparencia, la Coca Cola reconoce que se les señaló áreas débiles. Si bien la cantidad de hombres y mujeres es similar en cantidad, no tenían a mujeres en manufactura hasta que se contrataron a dos muchachas. Eso les implicó acondicionar unos vestidores, que se usaban como bodega, para que tuvieran un área de servicios sanitarios.

Otro caso del que no estaban concientes, se dio con las capacitaciones. La compañía impartía unos cursos de inglés a las 7 de la mañana. Se empezaron dar cuenta que a esa hora, quienes asistían eran los varones. A ellas se les imposibilitaba llegar porque debían cumplir con tareas domésticas como alistar a los niños para la escuela, dejar almuerzos preparados, etc.

El diagnóstico y el análisis de género, les permitió traer a conciencia prácticas que inconcientemente estaban cayendo en inequidad. A partir de ahí, diseñaron un plan de acción preventivo y correctivo. Los resultados han sido positivos y hoy, disfrutan del reconocimiento del INAMU.

*Adaptación Perfilcr.com, el artículo completo se encuentra en la revista impresa.