El perder o ganar peso a veces no depende sólo de la voluntad. A partir de los resultados de una calorimetría indirecta, se puede medir el metabolismo para diseñar un plan alimenticio que respondan a sus necesidades.
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Plan alimenticio a la medida El perder o ganar peso a veces no depende sólo de la voluntad. A partir de los resultados de una calorimetría indirecta, se puede medir el metabolismo para diseñar un plan alimenticio que respondan a sus necesidades. Por Michelle Soto* / Fotos Mayela López ¿Por qué hay personas que comen de todo y no engordan ni un gramo, mientras que alguien que come como “pajarito” sí? Esta inquietud nos la hemos formulado más de una vez y quizá su respuesta está en el metabolismo. El metabolismo es el conjunto de reacciones químicas que nos mantiene vivos. Como nuestro cuerpo no produce energía, necesitamos adquirirla de los alimentos. Estos son el combustible necesario para que las células produzcan estas reacciones y así podamos realizar actividades como respirar, digerir y el latir del corazón. Lo que sucede con muchos planes alimenticios o dietas es que parten de fórmulas matemáticas que hacen una valoración estandarizada y no contemplan las particularidades. La prueba de calorimetría indirecta permite medir el metabolismo y a partir de ahí, se diseña un plan alimenticio que se adapte a las necesidades de la persona. Una prueba muy personal Para aplicar la prueba, se debe estar totalmente relajado para no alterar los resultados. Por ello, las personas se acuestan en un sillón en posición de descanso. La máquina registra el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono por cerca de 10 minutos. A estos datos se agrega la estatura, la edad, el sexo y el peso que se tomó al inicio de la consulta. La información se traduce en calorías y se establecen rangos para la actividad física, estilo de vida y la tasa de metabolismo en reposo (TMR). |
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