Llegó al Parque Nacional Marino Las Baulas para nunca irse. Ante un desarrollo costero incontenible, Elizabeth Vélez tomó una decisión y adquirió un compromiso: luchar por la conservación.
Perfil 563
|
||||||||||||
La mujer de las tortugas Llegó al Parque Nacional Marino Las Baulas para nunca irse. Ante un desarrollo costero incontenible, Elizabeth Vélez tomó una decisión y adquirió un compromiso: luchar por la conservación. Por Michelle Soto* / Fotos Carla Saborío En Nombre de Jesús, las tortugas negras arriban al caer la noche. Esta es una playa que está fuera de los límites del Parque Nacional Marino Las Baulas de Guanacaste (PNMBG), pero se identificó que estos quelonios llegan a desovar a sus arenas. La bióloga tropical, Elizabeth Vélez, revisaba el equipo por última vez antes de emprender la caminata. En temporada, se patrulla en busca de indicios que permitan llevar un monitoreo de investigación. Elizabeth me contó sobre el por qué promueve la conservación y las consecuencias que esto le ha traído a ella y a su familia. Fascinada por la biología En uno de los cursos, un grupo de amigos y compañeros le propusieron hacer un voluntariado con tortugas marinas en las playas del PNMBG. El lugar donde todo empezó A mediados de los noventa, los biólogos recibieron capacitación de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) que además les donó equipo de marcaje. Gracias a sus esfuerzos, el país cuenta con un registro sistemático de datos que contabiliza más de una década. Una lucha por ideales Hoy, en las playas del parque nacional, las comunidades cercanas se benefician del turismo que llega a verlas. Además, trabajan en conjunto con los guardaparques y los apoyan en la educación ambiental y la protección de las playas. Actualmente, el desarrollo costero se convirtió en una nueva amenaza. Quizá usted ha escuchado noticias sobre la problemática que gira alrededor de este parque nacional por el tema de las expropiaciones. |
|
|||||||||||