Más allá del amor burgués

Sin perder su carácter rockero, Fito Páez regresa con una propuesta íntima y acústica, en la que las diversas manifestaciones del amor son el eje central. Rodolfo, el cantante, le contó a Perfil todos los detalles del alumbramiento de Rodolfo, el disco.

Por Olman Castro y Daniella Fernández* / Fotos Cortesía de Sony BMG

Tras una espera de 45 años, llegó al mundo en agosto anterior. Su padre, Fito Páez, lo bautizó con su mismo nombre y le encomendó la tarea de recorrer las múltiples facetas del amor a través de 12 autopistas musicales.

Un sin número de vínculos se transitan en este viaje, cuyas paradas recorren desde la violencia y marginalidad de Sofi fue una nena de papá y El verdadero amar hasta el romanticismo instrumental de Nocturno en Sol + y Waltz for Marguie.

En Argentina aterrizó la llamada telefónica de Perfil. Un rockero políticamente sereno, relajado y medio cómico nos habló sobre el acta de nacimiento de Rodolfo, donde se inscriben expresiones más radicales y menos confortables del amor.

—¿Por qué el disco número 20 de Fito Páez lleva su nombre?
—No lo sé, me gusta que un álbum tan austero, tan noble, en el que estás vos solito con tu voz y con tu piano, lleve el nombre que te puso tu padre.

—¿Cómo nació la idea de hacer un disco tan limpio en cuanto a sonido y con un clima tan íntimo?
—Estuve 45 años preparándolo, porque era una idea que intenté realizar en muchas oportunidades, pero no como yo quería exactamente, que era componiendo canciones nuevas. Cuando me sentí preparado comencé.

—Cuando usted presentó el disco en Argentina le dijo a los periodistas “Dénle bola a las letras”, ¿por qué?
—(Risas) El disco recién llegaba de la pasterización en Nueva York, teníamos una audiencia con los periodistas y yo ni sabía el plano en que habían quedado las letras. Era para darle importancia al texto, que está jugando un papel fuerte en las canciones, no es decorativo ni mucho menos.

—Otro tema que llama la atención es Gracias, en el que está Luis Alberto Spinetta, Lito Nebbia y Charly García, ¿cómo surgió?
—Fue una forma de explicar mi admiración por los tres, el vínculo musical que tengo con ellos y de explicar de dónde vengo.

 

 
 
—El disco está nominado como “Mejor Álbum Artista de rock" a los Premios Gardel 2008. ¿Qué tan importante es un premio en su carrera?
—Los premios son palmaditas en la espalda, nada más y nada menos. Son importantes porque te estimulan, pero hay que saber que están ligados al fenómeno económico. Como me decía Almodóvar una vez, no me creo la crítica ni cuando es mala ni cuando es buena.
 

“Partos” venideros

—MTV le ofreció grabar un unplugged pero no se llegó a un acuerdo, ¿le falta esto en su discografía?
—No grabé con ellos porque lo grabé por otro lado, a mi manera. Yo quería un disco bastante ambicioso con orquesta, pero ellos no querían financiarla. De hecho hice Euforia, una recopilación acústica en sociedad con Telefé.

—En Costa Rica se ha rumorado varias veces que viene en concierto, ¿tiene alguna fecha confirmada?
Entre la segunda semana de mayo y la primera de junio llegamos con la gira de Rodolfo.

—¿Qué recuerdos tiene de la gente de Costa Rica? ¿Qué tal el público?

—Bien, muy caliente. Me acuerdo de un concierto que hicimos con Euforia. Tengo recuerdos preciosos. Estoy deseoso de llegar.

 

Adaptación perfilcr.com, el texto completo se encuentra disponible en la versión impresa.