Cusco, Perú
Una joya cultural e histórica

Cusco tiene la forma de un enorme Puma y fue considerada por el Imperio Inca como el ombligo del mundo.

Por Carolina Montero* / Fotos Carolina Montero y Vivian Quesada

Conocido por ostentar la cuarta maravilla del mundo actual, Perú ha devenido en un destino exótico y místico en donde su gente, su cocina y los sitios arqueológicos lo tornan mucho más hermoso.

Una de las ciudades que se merecen una parada obligatoria es Cusco o Qosco –como le llaman en quechua– en ella se pueden observar diferentes templos incas que han llevado a considerarla la Capital Arqueológica de Suramérica y además, un Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Sus 3.400 metros de altura obligan a tomarse todo un día para aclimatarse, en el que el famoso té de coca ayuda, con sus particulares propiedades, a eliminar esos malestares de altura.

Según cusqueños, los españoles realizaron las construcciones respetando algunas áreas, formas y orientaciones, especialmente la de los templos, de los que surgieron las iglesias que mantienen la base inca.

Qorikancha o más conocido como el templo principal de adoración al dios sol, es una de las principales edificaciones, ubicada a tan solo unas cuadras de la Plaza de Armas, en ella se conservan bocetos de lo que una vez fue dicha construcción, considerada como una de las más impactantes porque en su interior lucía paredes enteras recubiertas con láminas de oro.

Un camino sagrado
Algunos picos nevados, el frío característico de la zona y el río sagrado, dan la bienvenida a las personas que desean recorrer el largo camino a Machu Pichu, porque para llegar a este destino es necesario conocer Valle Sagrado.

Un templo impresionante por su apariencia, y por el pueblo que acude a él, es Ollantaytambo que representa la silueta de una llama acompañada por su cría y cada cuadra del pueblito es un maíz que en su conjunto forma una mazorca.

Por último, y después de unas horas de viaje asoma enclavado en una montaña Machu Pichu, una ciudadela inca que parece estar protegida por un trío de montañas, entre las que sobresale Wayna Pichu o montaña joven, sitio en el que también se construyeron diversos templos, según se cree, para adorar más de cerca a sus divinidades.

 
 

La experiencia de visitar Cusco, en Perú, es inolvidable sobre todo para aquellas personas que aprecian las joyas arqueológicas; las que a pesar de los miles de años transcurridos aún irradian grandiosidad y llaman la atención por su majestuosidad, espiritualidad y belleza.

Mas, no se puede salir de Perú sin visitar Lima donde la gastronomía es su principal protagonista y atractivo; también, por supuesto, hay que probar el pisco sour, una bebida muy tradicional que enamora a los visitantes.
 
 

*Adaptación Perfilcr.com, el texto completo se encuentra en la revista impresa.