¡Viene el tren!

—¿Se está considerando seriamente el uso de trenes como una solución al problema de la sobrecarga de las carreteras?
—¡Absolutamente! Incofer tiene que modernizar sus trenes de carga. Lo que pase una vez que estén modernizados (si se va a concesionar o no el tren de carga), eso se verá más adelante. (…) Esta administración le ha inyectado fondos a Incofer, pero los fondos que se requerían para carreteras eran de tan magnitud, que tuvimos que elegir y empezamos por recuperar carreteras y seguimos inyectándole a Incofer la parte de carga, pero buscamos préstamos para eso.
En cuanto al tren metropolitano de pasajeros, hemos insistido en que ese esfuerzo sí tiene que ser por concesión. Requiere de más de $100 millones de inversión, que es todo el presupuesto para carreteras en un año.

—En otra ocasión, se trató de concesionar el tren, pero no hubo oferentes…
—Eso fue en el año 1998 o 2000. Eso pasa cuando usted saca una licitación a las tontas y a las locas. Cuando, por hacerlo rápido no se ocupa del financiamiento, no se ocupa de los trayectos que van a ser atractivos para los concesionarios y a la gente no le interesa, porque no le parece atractivo para hacer un negocio.

—¿Es similar al modelo que se ha seguido con Alterra?

Es distinto. En esa misma administración se adjudicó a Alterra y fue la misma en la que no se recibieron ofertas para la concesión de los trenes. No se hizo un análisis financiero adecuado en el caso de Alterra y cuando se le adjudicó el contrato en el año 2000, el que tenía que firmar el contrato no se presentó a firmar porque dice que ese proyecto no da financieramente. El gobierno, en vez de entender la campanada, dijo: “yo quiero salvar ese proyecto y por lo tanto, voy a conseguir a otro más que venga y firme”. Y eso fue lo que hizo, consiguió a otro que vino y firmó, pero el problema de financiamiento estaba allí adentro y no se ha podido solventar”.