Calles colapsadas

—Actualmente, hay un vehículo por cada cinco habitantes y no cabemos en las calles. ¿Se ha pensado en alguna política para desestimular la traída de vehículos o restringir la circulación de ciertas placas durante la semana?
—La circulación de las placas ya es un hecho en cuanto a ingresos en horas pico a San José, en el casco urbano. A mí me parece que, más que decir “no se pueden importar vehículos”, se tiene que promover que se importen vehículos que ahorren combustible. No podemos seguir poniendo en riesgo en nuestras carreteras las vidas de los costarricenses, importando vehículos de tercera y cuarta generación que otros países desechan.

—¿Cómo se espera resolver el problema de los cuellos de botella que se hacen en los puentes que solo tienen dos carriles, cuando las carreteras son mucho más amplias?
—Por primera vez este ministerio tiene una división de puentes. Lo que teníamos antes era una jefatura y ahora la hicimos una Dirección de Puentes y le estamos dando plata, un 30% del presupuesto del MOPT del año pasado se dedicó a puentes precisamente para hacer esas ampliaciones.
En el tema de puentes es donde más se nota cuán amarrado está el ministerio para ejecutar rápidamente. No es posible que en una situación de emergencia, como están las carreteras de nuestro país, no seamos capaces de hacer las cosas fácilmente.

—Actualmente hay más de 1.000 expedientes en espera de ejecutar expropiaciones y un solo juez a cargo. Eso ha atrasado gravemente la inversión en infraestructura ¿Tiene el Estado capacidad suficiente para hacer estas expropiaciones o es esta una lucha perdida?
—Perdida no es, porque hemos empezado Caldera, con todas las expropiaciones que urgían, que tenemos el 60% de la vía libre para empezar San Ramón, lo cual es un gran logro. Estamos demostrando que la carretera Costanera Sur la vamos a entregar en el año 2009 terminada y tenía problemas serios de expropiaciones. No hay que tirar la toalla, pero, definitivamente, no es sostenible.

—A la lamentable saturación de las carreteras hay que agregar agresividad de los ticos al manejar y la aparente falta de educación vial. ¿Qué aporte vendrá a dar la nueva ley de tránsito a la cultura vial? ¿Cómo se planea evitar la corrupción que se generaría al aumentar las multas?
—Con la ley de tránsito tuvimos el cuidado de que tuviera un balance muy importante entre educar y castigar. Los conductores tienen que entender que hay una educación y que el sistema motiva, con el sistema de puntos que estamos promoviendo en la ley, para que si usted tiene una licencia con 100 puntos, a usted no lo castigan si no se porta mal, pero si usted hace infracciones que parecen menores, como parquearse en amarillo, hablar por celular, no avanzar con el semáforo en verde, si hay un tráfico ahí y las ve, le tiene que bajar los puntos de su licencia, porque usted no le está ayudando al resto de los conductores a tener un comportamiento en carretera sano. Ahí hay una educación vial.

 

 


—La nueva ley de tránsito ya tiene más de un año en el congreso y el apoyo de los diputados, pero no avanza, y posiblemente no lo haga  mientras siga el tema del TLC en el plenario. ¿Qué medidas alternativas se están dando para mejorar la cultura vial de los conductores?

—Todos los operativos los hemos reforzado. Ahora estamos haciendo operativos encubiertos, de manera que no siempre se sepa adonde están, para efectos de piques y de licor, especialmente. También estamos reforzando con el Consejo de Transporte Público que está apoyando la labor de la Policía de Tránsito, son inspectores que verifican que la calidad que se les promete a los usuarios se dé. Pero también estamos dándole a la Policía mucho más dinero, para que tengan motos nuevas y para que haya más patrullas en carreteras. La presencia policial tiene que ver con la cantidad de recursos que uno tiene para lograr esa presencia”.