Vida personal

—¿Tiene interés en continuar carrera política luego de cumplir su periodo en este ministerio?
—No en este momento.
 
—¿Le gustaría continuar en el MOPT?
—No en este momento”.

—¿Qué otros planes profesionales la motivan, aparte de la función en el MOPT?
—Me encanta conciliar, negociar, me gusta mucho asesorar a grupos interdisciplinarios para llegar a logros.
Me veo en mi función de asesora legal y de asesora en toda la parte de ejecución de proyectos. Me veo haciendo un buen trabajo en esa parte. Y quisiera pensar que en toda la parte de seguridad vial voy a poder seguir siendo referente. Preferiría irme a la función privada. En este momento no veo viable que sigamos acá.

—¿Cómo concilia una vida laboral como la de una ministra de una entidad tan grande, con la vida familiar, teniendo dos hijos pequeños y dos adolescentes?
—La conciliación de esas dos vidas es el mayor reto de cada día. Ese balance creo que se logra porque tengo el apoyo de ellos y porque tengo una gran comunicación con ellos. Nosotros hacemos todo en consenso. Hay momentos en que hay democracia y gana la mayoría, pero hay muy pocas veces en que hay una monarquía, muy pocas veces.
Por otro lado, tengo mucha ayuda de mi mamá y mis hermanas, que trabajan tan duro como yo. Para mí, el apoyo de la Virgen en la que creo completamente, es maravilloso a la hora de aconsejar a mis hijos, de seguir un instinto.

—¿Se puede ser una figura pública y tener una vida sentimental privada? ¿Está enamorada doña Karla?
—(Se ríe) “¡Esa no se vale! (Vuelve a reír). No, yo creo que no se puede tener una vida sentimental privada siendo una figura pública. Pero creo que todos tenemos derecho a una vida sentimental. Yo privilegio mucho mi vida privada. Lo importante de la vida privada es que una crea que está haciendo lo correcto y que la gente a la que una pueda afectar con esa vida privada, como los hijos, estén de acuerdo o se sientan bien con la actuación que una tenga.

—¿Está enamorada?
—No voy a contestar esa pregunta. (Se ríe)

—¿Tiene tiempo para usted misma? ¿Qué hace para cuidar su salud física, intelectual y espiritual?
—Sí, sí tengo. Para cuidar mi salud física me entreno un par de veces a la semana y cuando puedo, recupero mis clases de ballet que es algo que me da salud física y espiritual; es una de las cosas que más me gusta pero lo hago menos.
Mi salud espiritual la recupero a través de espacios de soledad. Me gusta mucho estar sola. Me gusta mucho leer y bailar. Si mi ánimo está bajo, pongo música y bailo, pero además de eso, busco mucho estar sola para hablar con Dios.
Y la intelectual, el trabajo que tengo me exige mucho estar aprendiendo cosas nuevas y estar analizando desde otras ópticas.

—¿Cuáles sueños la mantienen caminando de aquí a 10 o 20 años?
—No veo mi vida en tan largo plazo, la veo más en el día a día. El sueño que me tiene caminando todos los días es darle gracias a Dios porque estoy viva.

“Para mí, ser plena es una cosa diaria. Una no alcanza la plenitud cuando llega a un viaje, cuando llega a una etapa o cuando alcanza un trabajo, cuando se gana la lotería o cuando al marido le va mejor o cuando los hijos crecieron; una es plena, cada día, si una decide”.