Según investigadores estadounidenses, comer despacio, masticar bien y hacer pausas entre bocados hace que el cuerpo perciba una sensación de saciedad y por ello, tiende a consumir menos cantidad de comida.

Según investigadores estadounidenses, comer despacio, masticar bien y hacer pausas entre bocados hace que el cuerpo perciba una sensación de saciedad y por ello, tiende a consumir menos cantidad de comida.

Por Michelle Soto Méndez/ Foto: www.esmas.com
msoto@nacion.co.cr

Un estudio publicado por el Journal of the American Dietetic Association concluyó que comer despacio, hacer pausas entre bocados y masticar correctamente ayuda a la personas a sentirse satisfechas y a no consumir más comida de la cuenta. El objetivo de la investigación fue comprobar si la velocidad de ingesta de alimentos tenía alguna consecuencia en el organismo.

"Nuestro estudio muestra que una técnica que combina comer pequeños trozos, hacer pausas entre cada bocado y masticar a fondo los alimentos puede reducir la cantidad de comida ingerida y aumentar la sensación de saciedad, disminuyendo la cantidad de energía consumida", señalaron los investigadores de la Universidad de Rhode Island (EEUU).

Ellos dieron seguimiento a un grupo de 30 mujeres universitarias a quienes se les recolectó datos sobre su peso, talla, historial médico y hábitos alimenticios. Después, hicieron dos pruebas. En la primera, se les pidió a las participantes tomar la cantidad de comida que deseasen de forma rápida y sólo acompañándola con agua.

En la segunda prueba, les dieron las mismas libertades; pero esta vez debían comer de forma lenta, tomando trozos pequeños, masticando bien y depositando los cubiertos en la mesa después de cada bocado.

Tras ambas pruebas, se midieron los niveles de saciedad, hambre y sed que presentaban las participantes. Los resultados mostraron una diferencia de hasta 21 minutos entre el “almuerzo rápido” y el “almuerzo lento”.

Asimismo, cuando comieron más despacio, ingirieron menos cantidad de alimentos y, pese a que comieron menos, las mujeres manifestaron sentirse más llenas. Igualmente, los investigadores notaron que las participantes tomaban mucha más agua cuando comían lentamente.

Entre las posibles explicaciones se sospecha que alargar la duración de las comidas podría permitir que se desarrollen señales fisiológicas de saciedad que se emiten antes de que se hayan consumido demasiadas calorías. Además, tomar agua puede aumentar la sensación de llenura o saborear cada bocado puede hacer que la persona se sienta satisfecha.

 

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Michelle Soto M. (MSM), periodista de Perfil

cada día, me percato de mi propia mortalidad. No es que le tenga miedo a la muerte, más bien temo no vivir a plenitud. Quizá, por eso – además de la curiosidad innata y el gusto por las ciencias – es que suelo buscar información. Esa, es mi aspirina de todos los días.